DÉJÀ VU / PROTOCOLO MEDELLÍN

DÉJÀ VU UN PROYECTO DOCUMENTAL SOBRE VIGILANCIA URBANA PERMANENTE


EL GESTO

En algún punto, empecé a notar algo que no podía dejar de ver: gente en la calle usando casco de moto sin moto cerca. Caminando, haciendo fila, comprando una empanada, sentados en una banca jugando ajedrez. El casco puesto — o cargado en la mano, o colgado del brazo — como una prenda más, desprendido por completo de su función original.

No es un gesto aislado. Se repite lo suficiente como para dejar de parecer extraño y empezar a parecer un reflejo — una respuesta corporal aprendida frente a una amenaza que ya no necesita estar presente para producir el comportamiento. Deja Vu nace de esa repetición.

 

LA PREGUNTA

El proyecto toma como punto de partida al panóptico de Bentham, y la lectura que hace Foucault de él: el poder más eficaz no es el que vigila, sino el que se internaliza — el que no necesita estar mirando para seguir funcionando. Un casco no protege de una cámara. Y sin embargo, se sigue usando.

¿Qué queda de la idea de protección cuando la amenaza es invisible, difusa, o simplemente hipotética? ¿Qué hace el cuerpo cuando ya no sabe distinguir entre el peligro real y el peligro que le enseñaron a anticipar?

 

EL PROCESO

Sobre el archivo fotográfico documental — callejero, en blanco y negro — se interviene digitalmente cada imagen simulando el análisis de un sistema de vigilancia por IA: detección de identidad, seguimiento de objetos, mallas de profundidad, huella de movimiento. El lenguaje visual toma prestado de sistemas de reconocimiento reales (visión por computador, homografía, segmentación) para construir una capa de datos ficticia — números de confianza, identidades «confirmadas», emociones «inferidas» — que imita con precisión deliberada la estética de la vigilancia algorítmica contemporánea.

La tesis central del proyecto vive en su detalle técnico: el sistema simulado nunca falla al toparse con un casco. No hay error, no hay oclusión que lo detenga. En cambio, reconstruye la identidad por otras vías — la forma de caminar, la ropa, quién te acompaña, la ruta que sigues. El casco, que debería ser un obstáculo, resulta irrelevante. La protección es una fachada.

Esa palabra — fachada — quedó escondida en el proyecto de otra forma: como una firma técnica, 0xFACADE, un código de error ficticio que aparece siempre en el mismo lugar de cada pieza — el casco, los ojos, el visor — un glitch discreto que no rompe el sistema, solo lo firma.

 

LO REAL Y LO INVENTADO

Toda la capa de análisis — identidades, porcentajes, emociones — es una narrativa construida, no el output de ningún modelo real. Lo que sí es real es la técnica detrás: detección de contornos, segmentación, lectura de placas, reconocimiento facial estándar — las mismas herramientas que hacen posible la vigilancia real, aplicadas aquí no para vigilar, sino para señalar cómo se vigila. En algunas piezas, el propio archivo aporta su evidencia: una cámara real captada en cuadro, un letrero que dice «observado y protegido», un afiche que dice «los medios mienten» — el lenguaje de la vigilancia y la desconfianza ya estaba en la calle, sin que el proyecto tuviera que inventarlo.


Deja Vu es un proyecto en desarrollo.